Hace algunos días una amiga de la infancia me envió un correo con unas fabulosas estampas de lugares hermosos de Bogotá comparándolos con los mejores sitios de Francia, Londres, Tokio y muchos más, llenos de luces y colores que hacen que tu alocada compañera llamada mente vuele en las alas de la imaginación y salte entre los colores y los paisajes de nuestra capital. Pero mi espíritu provinciano, aquel que me ha permitido disfrutar cada día en mi pequeña pero amada ciudad de Pasto, logró una vez más que los recuerdos de cosas, personas y lugares tomaran un nuevo significado, con más colorido y mas calidez por lo que cada una de ellas representan, son los momentos sencillos de la vida los que dan el verdadero sentido a nuestro caminar como , el calor de nuestra gente, los hermosos paisajes, la calma de un domingo en las calles, los chupones del Juanito (hoy, labor heredada por su hijo Jaime, debido a quebrantos de salud del padre), el merengón del parque infantil, los cuyes de la 40, los mercados de ojo al centro comercial valle de Atríz y Sebastian, el hornado de Bomboná, los conciertos del banco de la República, las bellísimas melodías del Maestro Pazos en la sala de Música, el teatro Aleph, la aromática de frutas y hojitas de hierbabuena en la catedral, el tiempo y espectador los domingos en la mañana, el grupo celeste con su música de planchar, el volcán galeras, el rico frio que lte obliga a querer estar abrigadito entre dos, las allullas del obrero y las Américas, mi familia, mi hermosa y gran familia y todos mis amigos; todas estas cosas y muchísimas más, hacen que yo prefiera a Pasto por encima de cualquiera otra ciudad.
RICARDO SOLARTE:
Como pastusos podemos sentirnos orgullosos de lo que realmente somos aunque es impresionante analizar como ha cambiado nuestra ciudad y como hasta ahora conservamos nuestra cultura como son los carnavales cada vez se observa mejor el desarrolo de luestra region.
JULIANA ROMO:
Hace algunos días una amiga de la infancia me envió un correo con unas fabulosas estampas de lugares hermosos de Bogotá comparándolos con los mejores sitios de Francia, Londres, Tokio y muchos más, llenos de luces y colores que hacen que tu alocada compañera llamada mente vuele en las alas de la imaginación y salte entre los colores y los paisajes de nuestra capital. Pero mi espíritu provinciano, aquel que me ha permitido disfrutar cada día en mi pequeña pero amada ciudad de Pasto, logró una vez más que los recuerdos de cosas, personas y lugares tomaran un nuevo significado, con más colorido y mas calidez por lo que cada una de ellas representan, son los momentos sencillos de la vida los que dan el verdadero sentido a nuestro caminar como , el calor de nuestra gente, los hermosos paisajes, la calma de un domingo en las calles, los chupones del Juanito (hoy, labor heredada por su hijo Jaime, debido a quebrantos de salud del padre), el merengón del parque infantil, los cuyes de la 40, los mercados de ojo al centro comercial valle de Atríz y Sebastian, el hornado de Bomboná, los conciertos del banco de la República, las bellísimas melodías del Maestro Pazos en la sala de Música, el teatro Aleph, la aromática de frutas y hojitas de hierbabuena en la catedral, el tiempo y espectador los domingos en la mañana, el grupo celeste con su música de planchar, el volcán galeras, el rico frio que lte obliga a querer estar abrigadito entre dos, las allullas del obrero y las Américas, mi familia, mi hermosa y gran familia y todos mis amigos; todas estas cosas y muchísimas más, hacen que yo prefiera a Pasto por encima de cualquiera otra ciudad.
RICARDO SOLARTE:
Como pastusos podemos sentirnos orgullosos de lo que realmente somos aunque es impresionante analizar como ha cambiado nuestra ciudad y como hasta ahora conservamos nuestra cultura como son los carnavales cada vez se observa mejor el desarrolo de luestra region.